|
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|
Artículos: Guías pedagógicas y juguetes
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
![]() |
||
La escuela es el instrumento
con el que una sociedad proporciona y trata de garantizar los conocimientos
y aprendizajes que la definen. Por ello, las profundas transformaciones
que ha experimentado nuestra sociedad en las últimas décadas
(telecomunicaciones, transporte, globalización de la economía,
etc.) tienen, necesariamente, una repercusión en la escuela.
|
Además, el protagonismo de la escuela en la vida de los niños se ha incrementado, en los últimos años, con uno de los más grandes cambios sociológicos experimentados: la incorporación de la mujer al trabajo. Lejos de cualquier juicio de valor, sólo pretendemos constatar algunas consecuencias de realidad incuestionable, como es la extensión de la escuela a edad es cada vez más tempranas y la proliferación de actividades extraescolares.
La escuela que hoy conocemos no tiene nada
que ver con la escuela que vivieron nuestros padres y abuelos. Los mayores
nos sentimos sorprendidos cuando los pequeños nos enseñan
a manejar los ordenadores, demostrando una familiaridad y soltura inimaginables
para nosotros; cuando nos hablan, con naturalidad y conocimientos, de
temas que nosotros no tratábamos; cuando comentan temas de actualidad
que a nosotros se nos antojan difíciles de explicar a un niño. |
|
![]() Si hacemos un poco de historia del planteamiento lúdico en la enseñanza, encontramos que la capacidad didáctica de la actividad lúdica ya aparece citada por Platón o Aristóteles, que afirmaban que el juego crea un clima propicio para el aprendizaje. Asimismo, en las culturas primitivas, donde no existe un sistema educativo organizado, el juego, junto con el relato de cuentos, es el instrumento educativo con que se lleva a cabo la transmisión cultural. Los niños aprenden jugando, de manera natural, los valores, normas y formas de vida de los adultos. Desde el siglo XIX, el binomio juego/educación se consolida con autores como Pestalozzi y Frèbel; Montessori o Decroly, en el campo de la educación especial; el movimiento de renovación pedagógica planteado por la Escuela Nueva; o las aportaciones de Piaget, Hall o Gross, entre otros. A lo largo del siglo XX, las instituciones escolares se han ido haciendo eco de los estudios psicológicos, antropológicos, sociológicos y pedagógicos que recomendaban fomentar el juego entre los niños y apoyarse en él para los aprendizajes más formales. En España, sin embargo, la incorporación de estos estudios psicológicos imperantes en Europa quedó interrumpida por la Guerra Civil. El academicismo y la rigidez, plasmados en la célebre consigna "la letra con sangre entra", presidió la enseñanza durante muchos años. Como consecuencia, parecen subsistir algunas actitudes poco receptivas a los planteamientos lúdicos en el ámbito escolar. |
![]() En las últimas décadas se ha producido un auge del concepto del juego o juguete didáctico, que intenta aunar los conceptos de trabajo/utilidad y juego. Pero, ¿qué queremos decir con estos conceptos? Con la clara intuición infantil, el niño se da cuenta de que con juguete didáctico nos referimos a un tipo de recursos que sólo se usan dentro del aula y, además, con un cierto grado de obligatoriedad. Por otra parte, Jurjo Torres, críticamente, comenta que "los adultos, en vez de reconocer de manera explícita que hay recursos didácticos de poco valor y que, además, tienen un aspecto nada atractivo, prefieren optar por edulcorar tales instrumentos con la palabra "juguete", añadiéndole el calificativo de "didáctico". Si, como es sabido, el juego contribuye al desarrollo integral de la persona, ya que influye en todas las áreas de la personalidad intelectual, creativa, psicomotriz, social y emocional o afectiva, todos los juguetes son educativos, porque contribuyen al desarrollo infantil en sus diversas aportaciones. Pero, además, los juguetes poseen un potencial didáctico, ya que hay juguetes que permiten afianzar o ejercitar aprendizajes específicos, relacionados con el currículum escolar. Cualquier área didáctica es susceptible de utilizar juguetes como un eficaz instrumento: lenguaje, matemáticas, historia, etc. Según explica María Costa, "intrínsecamente, un juguete no es ni educativo ni didáctico, un juguete es un juguete. Pero en las utilizaciones que se realicen con él y en la orientación que las personas adultas puedan dar a su uso es cuando se podrá calificar de educativo o de didáctico". |
![]() |
| La Ley Orgánica General del Sistema
Educativo (LOGSE), en su artículo 9.5 referido a la Educación
Infantil, dice textualmente: "La metodología educativa se
basará en las experiencias, las actividades y el juego, en un ambiente
de afecto y confianza". Para algunos profesionales, como Inma Marín, "la actual reforma educativa da un paso valiente e innovador, incorporando de manera clara y específica el valor educativo del juego en el currículum escolar". Del mismo parecer es María Costa, para quien la LOGSE "crea un marco propicio para el juego y el juguete, ya que potencia, de forma decisiva, la búsqueda de nuevos recursos pedagógicos que, como complemento del libro de texto, permitan un aprendizaje más significativo para el niño". Sin embargo, para otros, el juego sigue manteniéndose un tanto relegado como actividad formativa. Para Pilar Pérez, "el aprovechamiento didáctico del juego se restringe con demasiada frecuencia a las primeras etapas educativas y disminuye a medida que los niños crecen, de manera que es casi inexistente en el tercer ciclo de Educación Primaria hasta anularse en Secundaria". Sí existe acuerdo en el hecho de que la presencia del juego, "oficialmente" hablando, va disminuyendo con la edad del niño, lo que supone que todavía hoy, en muchas escuelas, el juego quede relegado al espacio y tiempo del recreo, claramente diferenciado de los momentos de clase. El concepto de la transversalidad es, para muchos especialistas, una de las más interesantes aportaciones de la reforma educativa, idea que conecta plenamente con la naturaleza de la actividad lúdica. La transversalidad supone que lo que los niños/as tienen que aprender va más allá de las disciplinas tradicionales. |
La educación para la
convivencia, el desarrollo afectivo y social, y el progreso en la adquisición
de valores morales, entre otros, están presentes en los juegos espontáneos
y ésta es la causa de la importancia de su presencia en las escuelas.
Para Rosario Ortega, "la educación para
la convivencia y el desarrollo moral tiene, en el modelo natural y social
de los juegos espontáneos, su mejor esquema didáctico". El resumen de todas estas reflexiones, algunas veces coincidentes, otras encontradas, parece abrir a la utilización del juguete en la escuela un mundo de posibilidades. No en vano, según afirma Maite Romero, "nunca hasta ahora se había considerado en tan gran medida en España la trascendencia de lo lúdico en el contexto escolar". ![]() |
![]() |
| Hemos definido ya algunos rasgos
que condicionan la introducción del juego y el
juguete en el aula, verdadero objetivo de lo
que queremos que sea la escuela en el 2000. Resulta claro que juego y aprendizaje son términos cercanos, ya que hay importantes adquisiciones que se logran en la infancia a través de situaciones lúdicas. Por este motivo, en palabras de José Luis Linaza, "la escuela no puede ni debe ignorar la importancia que el juego ocupa en la vida de los niños. Muy al contrario, la escuela encuentra un inspirado aliado en el juego para desarrollar su labor educativa". ![]() El compañero natural del juego socializado para un niño es otro niño. Por eso, los pequeños dan mucha importancia a tener hermanos y amigos para compartir el juego, aumentando así sus posibilidades de comunicación, interacción y adaptación social. Sin embargo, dada la actual estructura familiar y evolución demográfica, no siempre es posible tener un hermano de edad similar. Tampoco el ritmo de vida, especialmente en el entorno urbano, facilita el compartir juegos con otros amigos. Otro factor es la escasez de espacios dedicados a la actividad lúdica, ya que el juego en el barrio, en los parques, en las propias casas, ha quedado muy reducido. También el tiempo del que disponen para jugar se ha visto limitado; los niños están sobrecargados de actividades escolares y extraescolares, consideradas más "útiles" para su formación. |
La conjunción de todos estos factores ha hecho del denominado "juego con iguales" un bien escaso. Este papel lo cumple el compañero de colegio, ya que estos centros son los lugares donde los niños/as tienen más posibilidades de jugar con iguales, otros niños de la misma edad. Además, en el colegio se puede enriquecer el juego. A través de actividades de trabajo manual, los niños y niñas pueden construir nuevos complementos para un juego; también pueden representar con dibujos los personajes y figuras con los que juegan; escribir sus nombres o inventar nuevas historias.
|
![]() |
![]() |
Para
Inma Marín, "más allá de las actividades de
juego que propongamos y de los juguetes que seleccionemos, el juego es
una actitud, una manera determinada de abrirse a la vida, de abordarla,
una manera gozosa de afrontar los aprendizajes, los retos, el día
a día".
|
En este contexto de "pedagogía
lúdica", la figura del docente se concibe como organizadora
de ambientes de enseñanza y aprendizaje, ambientes que tienen la
capacidad de facilitar o dificultar esos aprendizajes. Esto conlleva prestar
atención tanto a la organización espacial del aula y del propio
centro escolar, como a la selección y distribución de los
recursos en esos espacios. En los centros con una normativa muy rígida sobre el uso del espacio, el tiempo y la actividad lúdica, se restringe la posibilidad de que surja el juego espontáneo. Una escuela en la que el juego tiene un papel a la vez placentero y formativo debe contar con los siguientes requisitos: · Espacios acondicionados, estimulantes en fondo y forma. Este espacio incluye dos vertientes: un escenario psicológico donde el niño se sienta cómodo, seguro y libre para actuar; y un escenario real, con ambientes y objetos que estimulen el juego. · Tiempo para jugar. · Una selección de juguetes y materiales que respondan a las necesidades, intereses, niveles de conocimientos y destrezas, y ritmos de desarrollo de los niños y niñas. · El papel del educador es el de garantizar estas condiciones para que el juego se realice. Como ejemplos concretos: · En los juegos motores o simbólicos, el educador debe proporcionar a los niños/as imágenes y experiencias positivas y ricas que les ayuden a crecer como personas. · En los juegos de construcción, ayuda para superar las dificultades motrices y de orientación e imaginación. · En los juegos de reglas, el educador debe explicar las normas o instrucciones de juego. · En los juegos al aire libre, debe fomentar la recuperación de la transmisión oral, forma en la que tradicionalmente se han aprendido estos juegos. |
![]() |
| El primer
día de escuela es un momento que difícilmente podrán
olvidar los padres. El niño o niña accede, por vez primera,
a un centro de Educación Infantil, con el cambio que ello supone
en su rutina, escenario y relaciones personales. El pequeño, sin embargo, va descubriendo y apropiándose de ese nuevo mundo que se le abre: establece costumbres, crea relaciones con sus compañeros, reconoce su individualidad y construye un espacio propio en ese nuevo mundo. En este proceso, la creación de un clima afectio positivo y el uso del juego son fundamentales. Además, el juego en la escuela reúne algunas características diferentes a las del juego en casa. Como explica Dino Salinas, "el niño en la escuela aprende a elegir el juego o el juguete, a guardar su turno, a observar a los demás cuando juegan, aprende a jugar en paralelo, a defender su territorio, a tomar la iniciativa, a comprender que los juegos son de todos o al menos no son de nadie en particular, incluso aprende a ser valorado por el adulto a través del juego y también aprende a valorar a los demás y a valorarse a sí mismo a través del juego y de la observación de cómo juegan los demás". En este primer ciclo, se trata de un juego en gran medida espontáneo para el niño, pero, al mismo tiempo, cuidadosamente planificado desde un proyecto curricular. Dentro de este proyecto se pueden establecer como objetivos el desarrollo de la capacidad de control del cuerpo, el desarrollo de sus habilidades perceptivas y motoras, de manipulación, la utilización de formas de comunicación y representación para expresarse, etc. Para ello, los juguetes más idóneos son las pelotas y objetos para rodar, los móviles con ruedas, aros, zancos, cuerdas, juegos para apilar, juegos de arena y agua, entre otros. |
Parece
aconsejable que estos juguetes se organicen en rincones de juego, para
cuyo mantenimiento se establecen rutinas y hábitos de utilización,
cuidado de los elementos integrantes, orden. Hacia el final del ciclo,
estas pautas pueden relajarse, facilitando un acceso más libre.
|
![]() |
| El juego simbólico,
propio de esta etapa, está directamente relacionado con las tres
áreas de conocimiento establecidas por el sistema educativo: · Área de comunicación y representación. El juego simbólico es, en sí mismo, un modo de representar la realidad, que implica formas de comunicación y expresión. Los objetivos establecidos en esta área pueden ser la clasificación o la organización de espacios. · Área de identidad y autonomía personal. A través del juego , el niño va constituyendo su propia individualidad. Los objetivos o capacidades que pueden desarrollarse en esta área son la adquisición progresiva de autoconfianza y seguridad; el descubrimiento y utilización de las propias posibilidades motrices, sensitivas y expresivas; la expresión de sentimientos, necesidades, etc. · Área de medio físico y social. El juego simbólico permite al niño pasar de su egocentrismo a actitudes más abiertas, de experimentación e investigación sobre la realidad, acopio de información, etc. Como objetivos, pueden establecerse la orientación y apropiación de espacios cotidianos; la exploración y observación del entorno físico, natural y social; la organización de objetos en el marco de juego; la resolución de problemas prácticos. Entre los 3 y los 4 años aparece la diferenciación de sexos en cuanto a juegos. En este estadio, el papel del educador es fundamental en cuanto a la reducción de estereotipos. Entre los 4 y 5 años cobra una especial importancia el juego sociodramático, es decir, la representación de papeles a través de los cuales los niños aprenden a conocerse y a explicar la realidad. Por último, entre los 5 y los 6 años, el juego con reglas establecidas comienza a asentarse, constituyendo una actividad fundamental en los procesos de socialización. |
Para
la consecución de todos estos objetivos, son idóneos los
juguetes de encaje de piezas, rompecabezas, juegos de construcción,
de apilar, muñecas y muñecos, disfraces, máscaras,
cocinas, mercados, camiones, tractores, juegos de carpintero, de mecánico,
etc. y juegos de sociedad básicos como el dominó, dados
o cartas.
En estas edades, los niños y niñas van
adquiriendo una autonomía creciente, primero
de movimiento, tanto para desplazarse en el
espacio físico como en la actividad manipulativa
más fina; después, se despliegan las plenas
posibilidades funcionales del lenguaje. Las nuevas
capacidades de lenguaje y de pensamiento
facilitan la comunicación e interacción, causa
y efecto de una construcción social propia del
niño, en la cual la relación entre iguales es
fundamental. A través de estas relaciones, el
pequeño va conformando un juicio y una posición
moral autónoma y, todo ello, converge en la
elaboración del autoconcepto y la autoestima. |
![]() |
| La lógica organizativa, desarrollada
durante esta etapa, tiene en los juegos de reglas un magnífico aliado.
Estos juegos sirven a diferentes objetivos: La fijación del pensamiento razonador, aprendiendo a clasificar, conservar y operar mentalmente, a partir de ciertos criterios. La transmisión cultural, ya que los niños y niñas son capaces de recoger las tradiciones que han ido pasando de generación en generación. El establecimiento de redes sociales entre iguales, creando relaciones de amistad y compañerismo que aportan experiencias de aprendizaje para la convivencia. Considerando los aspectos evolutivos y psicopedagógicos de las edades que comprende, las siete áreas de conocimiento establecidas en esta etapa son: el conocimiento del medio natural, social y cultural; matemáticas; educación artística; lengua castellana y literatura; lengua y literatura de la propia Comunidad Autónoma; lenguas extranjeras; y educación física. Para todas estas áreas, el uso del juguete (que, ahora sí, podríamos denominar didáctico) puede ayudar a adquirir unos conocimientos precisos, desarrollar unas actitudes adecuadas y lograr la comprensión de los procedimientos de aprendizaje utilizados. Asimismo, hay una serie de temas transversales que deben impregnar la actividad educativa en su conjunto. Estos temas, de especial relevancia para el desarrollo de la sociedad en los últimos años, son la educación para la paz, para la salud, para la igualdad de oportunidades de ambos sexos, la educación ambiental, la educación sexual, la educación del consumidor y la educación vial. |
Como
ejemplo del uso de juguetes en esta etapa, Susana Aperribai
explica cómo se organiza una actividad lúdica en torno al
tema de la educación vial, relacionada con el área de conocimiento
del medio. Para ello, los niños realizan un recorrido con juguetes
en movimiento bicicletas, triciclos, coches y con señales de tráfico,
con lo que se consiguen los siguientes objetivos:
|
|
| Que es Ludomecum | Cómo Utilizarlo | Quienes Somos | Política de Privacidad | Avisos Legales |